REFLEXIONES EN EL ESPEJO
Con un trazo firme perfila su parpado izquierdo dándole al ojo esa viveza que pregona la propaganda mientras a través del espejo empañado intenta ver lo que queda por decorar. Una gota de agua condensada baja por la esquina creando el húmedo camino por el cual su mente se embarca en la interminable reflexión que le servirá para escribir el relato que debe entregar esta tarde.
A Cristina le gustaría por una vez acabar lo que ha empezado, se apuntó a clases de guitarra pero al poco tiempo dejó de ir, eso sí, todavía sigue en casa intentando buscar tiempo para dedicarle.
Empezó a ir al gimnasio y no acabó ni el primer semestre. Pero sigue buscando ese par de horas sueltas para dedicarle a su cuerpo.
Su vida es eso, una sinfonía inacabada
Empieza cualquier cosa y, o bien dura poco tiempo, o lo acaba dejando sin acabar.
Sus manos realizan movimientos automáticos, repasando el maquillaje, su cara angulosa necesita de un trazó ascendente del colorete para suavizar las facciones, mientras su conciencia sigue perdida en ese camino de cosas inconclusas...
Toda su vida lleva arrastrando ideas que no ha terminado y que, por orgullo, quiere acabar y no convertirse en una persona olvidadiza que no sabe terminar lo que empieza.
¡Cuantos proyectos amontonados a falta de un final!
¿Acaso es culpa del tiempo? Ese fondo numérico que evapora su contenido si no es usado.
¿Acaso no sabe administrar esos ochenta y seis mil cuatrocientos segundos que se le asignan cada día?
Hace tiempo empezó a escribir una historia sin esperar más de ella y le gustó la idea, entonces decidió hacer un boceto que en un futuro le serviría para escribir una novela, el tiempo ha pasado y sigue buscando ese tiempo que dedicarle.
El lápiz de carmín se desvía de su ruta dejándole una señal roja que le devuelve a la sangrienta realidad, parece como si sus manos no conocieran su rostro. Otro camino se forma en su cara, otro camino con pigmentos rojos.
Piensa que quizás es ella, pero cree que sus pensamientos son como gotas de agua que se mezclan las unas con las otras, la nuevas con las viejas, creando arroyos por inescrutables terrenos y sólo los que pasan de la memoria temporal a la memoria general son los afluentes que desembocan en el río de su mente y tienen su final. El caso es que pocos son los que consiguen pasar de la primera memoria a la segunda.
Es posible que su inconstancia sea debido a que piensa que justo ha terminado algo en el mismo momento en que piensa en empezar otra cosa. Su cabeza en un tiovivo de feria, piensa que todo eso que está en su mente no tiene sentido o tiene sentido solamente para ella. Si quisiera plasmar en un papel ese remolino de ideas no lo conseguiría. ¡Qué difícil es expresar en palabras lo que a uno le pasa por la cabeza tan rápidamente!
Contempla su cara en el espejo y su imagen le sonríe desde el otro lado, ha conseguido darle luminosidad a la mirada y sus duras facciones se han suavizado, un toque de cepillo revuelve su cabello dándole ese aire de duende que tanto le gusta, un último toque para aplicar el perfume en los puntos clave... ¡perfecto!
Si fuera tan fácil cambiar el interior... pero debe de hacerlo, tiene que encontrar el tiempo para dedicarse a esa misión.
El espejo, ahora sin senderos, muestra su reflejo abandonando el baño, mientras en el aire flota una pregunta:
¿Realmente ha acabado este relato?
©Cfa.
